Esta semana acaban sus clases los alumnos de 2º de Bachiller. Les quedan las recuperaciones de la semana que viene y, después, una pequeña tregua hasta los temidos exámenes de Selectividad. Ha sido mi primer año con ellos aquí en la Comunidad Valenciana. Ya conté el dilema que suponía tener que programar la literatura cuando no hay ninguna pregunta sobre ella en la Selectividad. Al final, no he renunciado, pues han elegido algunas lecturas interesantes, han trabajado la poesía y, en la última evaluación, se han encontrado con la prosa de Cortázar.Concretamente, hemos trabajado una recopilación de ocho relatos de Cortázar (La autopista del sur y otras historias, de la editorial Bruño), a los que hemos dedicado cuatro sesiones, en cada una de las cuales los alumnos comentaban dos cuentos. He empleado el método dialéctico: Nada de teoría, sólo derribar certezas, sembrar dudas. Las clases tenían un cierto aire de club de lectura y quienes iban siguiendo los relatos de Cortázar han tenido la oportunidad de disfrutar con los continuos engaños al lector. Si la vista no me falla, creo que les ha gustado, aunque sólo sea porque han descubierto que leer nunca es fácil. En una de las entradas del blog, un alumno dejó un comentario que para mí resume todas las teorías sobre la lectura:
Yo leo, no pienso.
Efectivamente, la literatura juvenil les enseña a leer, los acostumbra a un hábito más o menos sano para sus mentes. Pero, cuando acceden a la Literatura, supone un esfuerzo leer, exige un sacrificio para ellos que pocas veces valoramos. Este es el gran salto para el que hay que prepararlos. Porque, en las sesiones de debate sobre Cortázar, muchos reconocían no haberse enterado de nada y, cuando releían, comenzaban a apreciar el valor de los textos. Por eso, me parece incongruente mantener una programación que abarca toda la literatura contemporánea cuando apenas podemos sustraer diez o doce sesiones al curso para leer en condiciones. Todo el tiempo se lo lleva ese comentario de texto que deben realizar en Selectividad. Y gracias a ello, sabrán un poco de morfemas, raíces, deícticos, cátaforas y perífrasis, pero a costa de haberse perdido un montón de buenas lecturas.
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